domingo, 12 de febrero de 2012
El sabio
En su juventud Lao Tzu amaba los viajes. El sabio hu-Ch´eng Tzu le dijo: "¿Por qué te gusta tanto viajar?". "Para mí". dijo Lao Tzu, "El placer del viaje reside en la contemplación de la variedad. Algunas gentes viajan y sólo ven lo que tienen delante de los ojos; cuando yo viajo, contemplo el incesante fenómeno del cambio".
A lo que respondió el otro: "Me pregunto si tus viajes son de veras distintos a los de los otros. Siempre que vemos algo, contemplamos algo que está cambiando; y casi siempre, al ver eso que cambia, no nos damos cuenta de nuestros propios cambios. Los que se toman trabajo sin cuento para viajar, ni siquiera piensan que el arte de ver los cambios es también el arte de quedarse inmóvil. El viajero cuya mirada se dirige hacia su propio ser, puede encontrar en él mismo todo lo que busca. Ésta es la forma más perfecta del viaje; la otra es, en verdad, una manera muy limitada de cambiar y contemplar los cambios".
Convencido de que hasta entonces había ignorado el significado real del viaje, Lao Tzu dejó de salir.
Al cabo de un tiempo Hu-Ch´eng Tzu, lo visitó:
"¡Ahora sí puedes convertirte en un verdadero viajero! El gran viajero no sabe adónde va; el que de verdad contempla, ignora lo que ve. Sus viajes no lo llevan a una parte de la creación y luego a otra; sus ojos no miran un objeto y después otro; todo lo ve junto. A esto es a lo que llamo contemplación".
Aclaración: Los textos de Chuang-Tzu están tomados de la traducción realizada por Octavio Paz.
A lo que respondió el otro: "Me pregunto si tus viajes son de veras distintos a los de los otros. Siempre que vemos algo, contemplamos algo que está cambiando; y casi siempre, al ver eso que cambia, no nos damos cuenta de nuestros propios cambios. Los que se toman trabajo sin cuento para viajar, ni siquiera piensan que el arte de ver los cambios es también el arte de quedarse inmóvil. El viajero cuya mirada se dirige hacia su propio ser, puede encontrar en él mismo todo lo que busca. Ésta es la forma más perfecta del viaje; la otra es, en verdad, una manera muy limitada de cambiar y contemplar los cambios".
Convencido de que hasta entonces había ignorado el significado real del viaje, Lao Tzu dejó de salir.
Al cabo de un tiempo Hu-Ch´eng Tzu, lo visitó:
"¡Ahora sí puedes convertirte en un verdadero viajero! El gran viajero no sabe adónde va; el que de verdad contempla, ignora lo que ve. Sus viajes no lo llevan a una parte de la creación y luego a otra; sus ojos no miran un objeto y después otro; todo lo ve junto. A esto es a lo que llamo contemplación".
Aclaración: Los textos de Chuang-Tzu están tomados de la traducción realizada por Octavio Paz.
miércoles, 8 de febrero de 2012
Kabir
Eso que ves no es; y para aquello
que es no hay palabras.
A no ser que veas, no creas: lo que se
te dice, no lo puedes aceptar.
Aquel que posee discernimiento conoce por medio
de la palabra; y el ignorante se queda boquiabierto.
Algunos contemplan lo Sin forma, y otros meditan en la
forma; pero el sabio sabe que Brahma se encuentra
más allá de ambos.
Su belleza no se ve a través del ojo;
su melodía no se escucha con el oído.
Dice kabir: "Aquel que ha encontrado tanto el amor
como la renuncia nunca desciende a la muerte:"
que es no hay palabras.
A no ser que veas, no creas: lo que se
te dice, no lo puedes aceptar.
Aquel que posee discernimiento conoce por medio
de la palabra; y el ignorante se queda boquiabierto.
Algunos contemplan lo Sin forma, y otros meditan en la
forma; pero el sabio sabe que Brahma se encuentra
más allá de ambos.
Su belleza no se ve a través del ojo;
su melodía no se escucha con el oído.
Dice kabir: "Aquel que ha encontrado tanto el amor
como la renuncia nunca desciende a la muerte:"
martes, 7 de febrero de 2012
De la Theología Germanica
La bondad no necesita penetrar en el alma, pues ya está en ella, aunque no se perciba.
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