martes, 25 de agosto de 2015

El grano de mostaza

por Mark Epstein

- Kisagotami había perdido a su bebé a causa de una enfermedad. Desesperada, cogió al niño entre sus brazos y fue de casa en casa suplicando un remedio que le devolviera la vida.
Sus vecinos, pensando que había enloquecido, se asustaron y le cerraron la puerta, pero un hombre quiso ayudarla y le dijo que el Buda tenía la medicina que estaba buscando. Entonces Kisagotami se dirigió al Buda -del mismo modo que nosotros acudimos al psicoterapeuta- en busca de remedio.
 -Conozco un remedio -le dijo el Buda-. Pero necesitaré un puñado de granos de mostaza de una casa en la que nunca haya muerto ningún niño, marido, padre o sirviente.
 Cuando volvió al pueblo dispuesta a cumplir con ese requisito, Kisagotami no tardó en darse cuenta de que se trataba de una tarea imposible y que jamás encontraría una casa que no hubiera sido visitada por la muerte. Entonces fue cuando abandonó el cuerpo de su hijo en el bosque y regresó al lugar donde se hallaba el Buda.
 - ¿Has conseguido el puñado de mostaza? -le preguntó el Buda.
 - No -respondió Kisagotami-. La gente del pueblo me ha dicho que "pocos son los vivos y muchos los muertos".
 -Tu creías ser la única que había perdido un hijo -le dijo, entonces, el Buda-. Pero la ley de la muerte es que todas las criaturas vivas están sometidas a la impermanencia.
 
 Poco tiempo después de que Kisagotami se convirtiera en una renunciante y seguidora de Buda, se hallaba sentada en la ladera de una montaña cuando, mirando hacia el pueblo, vio el resplandor de las casa iluminadas por la luz de las velas y se dijo a sí misma: "Mi estado es semejante al de esas lámparas" y, según afirma la leyenda, en ese mismo momento el Buda se le apareció confirmando su visión con las siguientes palabras:

 "Todos los seres vivos se asemejan a la llama de una vela. En un momento alumbran y, al instante siguiente, ya se han extinguido. Los únicos que han hallado la paz son los que han alcanzado el nirvana".

Y, aunque esta historia constituya, fundamentalmente, una parábola acerca de la muerte y la fugacidad de la existencia, también encierra una enseñanza en torno al problema del vacío. Al igual que Kisagotami, todos nosotros nos aferramos a la sensación de carencia emocional y vamos de un lado a otro buscando el modo de llenar ese vacío. A lo igual que ella, vamos de puerta en puerta suplicando a nuestras familias y terapeutas que se hagan cargo de nuestro problema hasta que terminamos comprendiendo que no se trata tanto de un problema individual como universal. Cuando Kisagotami dejó de obsesionarse con su trauma y dirigió su mirada hacia el trémulo brillo de las luces que provenían del pueblo, pudo acceder a la dimensión universal que se ocultaba detrás de su infortunio.
Pero sólo pudo acceder a esa experiencia cuando dejó de negar su tragedia personal; sólo pudo comprender la enseñanza del Buda cuando aceptó la pérdida; sólo pudo salir de la crisis que la aquejaba cuando dejó de luchar para reprimir su pesar y tratar de mantenerse indemne; sólo pudo relajarse cuando cobró conciencia de que nunca tendría lo que creía merecer.
Nuestro vacío, en suma, sólo dejará de acosarnos cuando dejemos de afrontarlo desde una perspectiva personal.

Reflexiones de Fernando Pessoa sobre el conocimiento

Comienzo a conocerme,. No existo.
No soy nada. Nunca seré nada. No puedo querer ser nada. Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo.
No soy yo quien me recuerdo ni soy quien hay en mi.
Mi alma es a todo extraña; cuando ve, ve que no ve.
Sé que hay más mundos que este poco mundo en el que nos parece que hay morir.


Todo lo que vemos es otra cosa
Todo es símbolo y analogía 
Vive sin horas. No pienses en el tiempo que pasa y dejará de pasar. Medir daña y el que piensa mide.

 - Fernando Pessoa

miércoles, 12 de agosto de 2015

Percepción

Sólo cuando la mente se niega a fluir con la vida, se estanca en las orillas, se convierte en un problema.
Fluir con la vida quiere decir aceptación - dejar llegar lo que viene y dejar ir lo que se va. No desee, no tema, observe  cómo y cuándo sucede, puesto que usted no es lo que sucede, usted es a quién le sucede.

Sri Nisargadatta Maharaj

lunes, 10 de agosto de 2015

Yo Soy - por Sri Nisargadatta Majaraj



...Recuerda que el lenguaje es una herramienta de la mente; está hecho por la mente y para la mente. En el momento que admitas una causa, Dios es la causa fundamental y el mundo, el resultado. Son diferentes; pero no están separados.
Cuando ves el mundo, ves a Dios. No se puede ver a Dios separado del mundo. Por encima del mundo, ver a Dios es ser Dios. Esta luz por la que ves el mundo, que es Dios, es esa chispa "Yo soy", tan pequeña en apariencia y, sin embargo, está en el principio y en el fin último de todo acto de conocimiento y de amor.
Pregunta
¿Tengo que ver el mundo para ver a Dios?
Respuesta
¿Cómo si no? Si no hay mundo, no hay Dios.
P.: 
¿Qué es lo que queda?
R.: 
Quedas tú, como ser puro.
P.: 
¿Y en qué se convierten el mundo y Dios?
R.: 
Puro Ser (avyakta).
P.:
Se parece esto a la Gran Esfera (paramakash)?
R.: 
Puedes llamarlo así. Las palabras no tienen importancia, ya que no le alcanzan. Vuelven a sí mismas en negación absoluta.
P.:
¿Cómo puedo ver al mundo como Dios? ¿Qué quiere decir eso de ver al mundo como Dios?
R.:
Es como entrar en una habitación oscura. No ves nada, puedes tocar; pero no puedes ver ningún color ni ninguna silueta. Se abre la ventana y la habitación se inunda de luz. Empiezan a existir los colores y las formas. La ventana es lo que da la luz; pero no es su origen. El origen es el sol. De forma parecida, la materia es la habitación oscura; la ventana es la consciencia, que inunda a la materia de percepciones y sensaciones; el sol es el Supremo, que es, a la vez, el origen de la materia y de la luz. Tanto si la ventana está abierta como si está cerrada, el sol brilla siempre. La diferencia es para la habitación, no para el sol. Sin embargo, todo  esto sólo es secundario, si se compara con esta cosa minúscula que es el "Yo Soy". Sin "Yo Soy" no hay nada. Todo el conocimiento depende del "Yo Soy". Las ideas falsas del "Yo Soy" llevan a la esclavitud; el conocimiento preciso conduce a la libertad y la felicidad.
P:
¿Yo Soy" y "hay" tienen el mismo sentido?
R:
"Yo Soy" es interior; "hay", exterior. Los dos se funden en el sentimiento de Ser.
P.:
¿Se parece esto a la experiencia de la existencia?
R.:
Existir significa ser algo: una rosa, un sentimiento, un pensamiento, una idea. Toda existencia está determinada. Sólo el Ser es universal, en el sentido de que cada ser es compatible con todos los demás seres. Las existencias chocan; el Ser, jamás. Existencia significa devenir, cambio, nacimiento y muerte para renacer después, mientras que en el Ser hay una paz silenciosa.
P.:
Si yo he hecho el mundo, ¿Por qué lo he hecho malo?
R.:
Cada uno vive en su propio mundo. Todos los mundos no son igual de buenos o de malos.
P.:
¿Qué es lo que determina las diferencias?
R.:
La mente que se forma el proyecto del mundo lo colorea a su aire. Cuando conoces a un hombre es un extraño para ti; cuando te casas con él, se convierte en ti mismo. Si regañáis, es tu enemigo. Es la actitud de tu mente la que determina lo que esa persona es para ti.
P.:
Puedo ver que mi mundo es subjetivo. ¿Eso lo hace ilusorio también?
R.:
Es ilusorio en la misma medida que es objetivo. La realidad está en la objetividad.
P.:
¿Qué quiere decir objetividad? ¡Usted dice que el mundo es subjetivo y habla ahora de objetividad!
¿No es todo subjetivo?
R.:
Todo es subjetivo; pero lo real es objetivo.
P.:
¿En que sentido?
R.:
No depende ni de los recuerdos ni de lo que se espera, de los deseos o los temores, de lo que gusta o de lo que desagrada. Todo se ve tal como es.
P.:
¿Es eso lo que usted llama el cuarto estado (turiya)?
R.:
Llámalo como quieras. Es sólido, firme, inmutable, sin principio ni fin, siempre nuevo, siempre fresco.
P.:
¿Cómo se consigue?
R.:
La falta de deseos y la falta de temores os llevarán a él.


Texto extraído del libro YO SOY de Sri Nisargadatta Maharaj.


miércoles, 5 de agosto de 2015

Conocerse a si mismo

Sin conocerse a si mismo, haga lo que haga, no puede existir el estado de meditación.
Por conocimiento propio quiero decir conocer cada pensamiento, cada estado de ánimo, cada palabra, cada sentimiento; conocer la actividad de nuestra propia mente. No me refiero a conocer el yo superior o el gran yo; no existe tal cosa; el yo superior, el atma, sigue siendo parte del campo del pensamiento. El pensamiento es el resultado de su condicionamiento, es la respuesta de su memoria, ya sea ancestral o inmediata. Es engañoso y totalmente inútil limitarse a tratar con lo inmediato sin establecer primero esa profunda e irrevocable virtud que surge del conocimiento propio.
Por favor, comprender esto es muy importante para todos aquellos que son serios. Porque, si no hace eso, habrá tanta distancia que aunque medite, aunque practique infinitas posturas el resto de su vida, no verá más allá de su naríz; ninguna postura que practique, nada de lo que haga, tendrá valor.
...es importante comprender qué es el conocimiento propio, simplemente estar atento sin elección al yo, el cual tiene su origen en el conjunto de recuerdos; tan solo tomar consciencia del yo sin interpretación, simplemente observando el movimiento de la mente. Ese observar no es posible cuando uno se limita a acumular a través de la observación: qué hacer, qué no hacer, qué lograr; si hay esa observación, termina el proceso activo del movimiento de la mente como el yo. Es decir, tengo que observar y ver el hecho, lo verdadero, lo que es. Si afronto el hecho desde una idea, desde una opinión, es decir, con el "debo" o "no debo", que son respuestas de la memoria, entonces el movimiento de lo que es es impedido, bloqueado, y por tanto, no hay aprendizaje.

...

¿Puede simplemente escuchar esto como la tierra recibe la semilla y ver si la mente es capaz de ser libre, estar vacía?
Tan solo puede estar vacía si comprende todas sus proyecciones, sus actividades, no de vez en cuando sino día tras día, de instante en instante.
Entonces encontrará la respuesta, verá que el cambio llega sin pedirlo, que ese estado de vacío creativo no se puede cultivar, está ahí, viene misteriosamente sin invitación alguna, y únicamente en ese estado está la posibilidad de renovación, de algo nuevo, de revolución.

J. Krhisnamurti

lunes, 3 de agosto de 2015

Soltar todo para lograr todo





Venerable Damcho, monja budista, habla de cómo todos los seres tenemos una naturaleza bondadosa, conocida en el budismo también como naturaleza búdica, que es la misma naturaleza de los seres iluminados. Las emociones perturbadoras y nuestro aferramiento a una falsa identidad temporal nos impiden ver y experimentar esa naturaleza.

Para esta enseñanza, Venerable utiliza una metáfora que invita a no confundir el reflejo de la luna con la luna misma. Para ello, comienza por contar un cuento zen acerca de una mujer trabajadora que se iluminó al tomar su día a día como su práctica cotidiana. Este es el verso que esta mujer compuso para expresar su momento de despertar.

"Con esto y aquello, traté de mantener unida la vieja cubeta, 
pero luego el fondo se le rompió. 
Donde el agua no se acumula, 
la luna no mora."

Más pláticas de Venerable Damcho en www.facebuda.org

 - Nota: Ésta información aparece al pie del video en YouTube.