viernes, 5 de diciembre de 2014

La conciencia de la sombra


 
La fuerza que lleva al hombre a la meditación nace de su sufrimiento ante la ausencia de su unidad total. En nuestra civilización esta unidad está obstaculizada por diversas causas. Las principales son el rechazo de los deseos y de las pulsiones naturales, el desconocimiento de lo femenino a favor de lo masculino –tanto en la mujer como en el hombre-, la represión de la personalidad creadora a causa de la organización de una sociedad que hace del individuo un servidor de leyes, de sistemas y de empresas impersonales.
Pero el factor decisivo de fracaso de esta integralidad es el rechazo de su esencia sobrenatural.
El hombre contemporáneo, por primera vez, es consciente de ello.

Estos obstáculos para la realización total del hombre se deben al hecho de que, tras una apariencia alegre y brillante con que se presenta al mundo, millones de seres humanos están enfermos. Sufren el tormento de ser sujetos con la imposibilidad de llegar a ser ellos mismos porque aquellos aspectos primordiales de su totalidad no tienen el derecho a exteriorizarse, convirtiéndose así en la sombra que castiga las mentiras de la apariencia luminosa. Quien buscara la iniciación creyendo poder evitar la sombra y avanzar directamente hacia el Ser esencial está condenado al fracaso a mitad del camino.
No es posible un devenir auténtico sin una toma de conciencia de la sombra.

Karlfried Graf Dürckheim
 
- Este fragmento corresponde al libro titulado Meditar -por qué y cómo- editado en castellano por Ediciones Mensajero. El texto fue traducido del francés por Concha Quintana.

Koan Zen


                                                       
                                                        Penetré en el mundo

                                                        con las manos vacías

                                                        Lo abandono descalzo.

                                                        Mi ir y venir-

                                                       Dos cosas sencillas

                                                       Entrelazadas.

 
                                                                                               Kozan Kchigvo

Hay un solo arte




No hay tal cosa como una obra de arte inmortal. Hay un solo arte: el más grande de todos, el arte de hacer de uno mismo un ser humano completo.

                                                                  G. I. Gurdjieff

Inmoralidad




La inmoralidad se puede conocer únicamente cuando el pensamiento cesa, cuando, a través de la comprensión, el proceso del pensamiento llega a su fin.
Es probable que exista la capacidad de ver la verdad en un instante; y pienso que esa percepción pura limpiará la mente de todo el pasado en un momento.

J.Krishnamurti