viernes, 3 de febrero de 2012

No debe reprimirse el pasado sino elevarlo a la comprensión.

HIMNO AL SOL



Tú te elevas bellamente sobre el horizonte del cielo,
¡oh, Atón padre de la Vida!

Tu llenas la tierra con tus realidades.
Eres sublime. Tus rayos envuelven la tierra y todo lo
que has creado. Porque Tú eres Rhá, creador.
¡Qué numerosas son tus obras! Creaste la tierra en
tu corazón cuando estabas solo.
Y todo lo que existe sobre la tierra y marcha con sus
pies.
Y todo aquello que vive en el aire  y vuela con sus
alas.
Y los países extranjeros, las tierras de Siria, de Nubia,
de Egipto.
Tú pones a cada hombre en su lugar creando aquello
que le es necesario: con las lenguas diversas, las
formas diversas y las diferentes razas de color.
Porque Tú has creado las formas, Tú, solo. Y los
hombres y las campiñas y los caminos y las aguas.
¡Todo cuanto el ojo contempla sobre él!
Porque Tú eres el disco del día sobre la tierra.


Atribuido a Amenhotep IV, también llamado Kunathón, el Faraón herético.
Impuso junto al culto celeste de Osiris el culto del Sol, Atón, al que compone
un himno.

A Cristo

¿Me perdonarás ese pecado, por donde comencé
y que es mi pecado aunque fue cometido antes?
¿Me perdonarás esos pecados por los cuales corro
y que todavía cometo aunque aún los deplore?
Cuando lo haya hecho, no habrás terminado
porque tengo más.

¿Me perdonarás ese pecado por el cual
arrastré a otros al pecado, e hice de mi pecado su
puerta?
¿Me perdonarás el pecado que rechacé
uno o dos años, pero en el cual me revolqué durante
veinte?
Cuando lo hayas hecho, no habrás terminado
porque tengo más.

Mi pecado es el miedo de perecer sobre la playa
después de haber hilado mi última hebra;
júralo por Ti que a mi muerte, tu sol
brillará como brilla ahora, y hasta aquí;
y habiendo hecho esto, habrás terminado.
No tengo más.


Poema de Johan Donne, inglés, contemporáneo de Shakespeare.
Escribió sátiras, elegías, sonetos y canciones. compuso el epitafio que se lee
en su tumba en la abadía de West-minster.