miércoles, 11 de mayo de 2016
miércoles, 20 de enero de 2016
Advaita Bodha Dipika - fragmentos -
Pregunta: ¿No se puede librar uno del samsara por otro medio que no sea la quietud de la mente?
Respuesta: Absolutamente imposible conseguirlo por otro medio. Ni los Vedas, ni los Sastras, ni las austeridades, ni los Karmas, ni los votos, ni los regalos, ni la recitación de las Escrituras o de las fórmulas místicas (mantras), ni la adoración, ni ninguna otra cosa, es capaz de deshacer este samsara. Sólo la quietud de la mente puede conseguir el éxito, y nada más.
P.: Las escrituras declaran que sólo el Conocimiento puede hacerlo. ¿Cómo me dice entonces que la quietud es el único medio para acabar con el samsara?
R.: Lo que es descrito como Conocimiento, Liberación..., etc., en las Escrituras, no es más que la quietud de la mente.
P: ¿Ha sido esto dicho por alguien anteriormente?
R.: Sri Vashista dice: Cuando por la práctica la mente se tranquiliza, todas las ilusiones del samsara desaparecen, de raíz y desarrollo. De igual manera que cuando el océano de leche fue batido para conseguir su néctar todo fue furor en un comienzo, y después quietud y claridad al ver salir al monte Mandara, así la mente se tranquiliza haciendo que el samsara caiga en su descanso eterno.
P.: Cómo puede conseguirse que la mente sea puesta en calma?
R.: Por el desapasionamiento, abandonando todo lo que es preciado para uno, puede la tarea ser complimentada con éxito. Sin paz en la mente, la Liberación es imposible. Sólo cuando todo el mundo objetivo es limpiado por una mente deshipnotizada, como consecuencia del conocimiento discriminativo de que todo lo que no sea Brahman es objetivo e irreal, se alcanzará la Suprema bienaventuranza. De otra forma, en la ausencia de paz mental, pese a lo mucho que se esfuerce el hombre ignorante por trepar en los profundos abismos de las Sastras (escrituras), no obtendrá la liberación...
...Para la liberación de nada sirven riqueza, parientes, amigos, karma consistente en movimiento de los miembros, peregrinación a los lugares sagrados, baños en ríos sagrados, vida en regiones celestiales, austeridades, no importa lo severas que sean, ni ninguna otra cosa, salvo la mente tranquilizada. En el mismo sentido, muchos libros sagrados enseñan que la liberación consiste en deshacerse de la mente. En varios pasajes del Yoga Vashista repite la misma idea de que la bienaventuranza de la liberación puede ser alcanzada solamente limpiando la mente, que es la causa raíz del samsara, y de esta forma de todo lo miserable.
De esta forma, matar la mente por un conocimiento de las sagradas enseñanzas, el razonamiento y la experiencia personal, es deshacer el samsara. ¿Cómo si no puede pararse la rueda de nacimientos y muertes? De ninguna otra forma. A menos que quien duerme se despierte, el sueño no termina, y el horror de encontrarse cara a cara con un tigre en el sueño tampoco. De forma similar, hasta que la mente no se vea libre de la ilusión, la agonía del samsara no terminará. Sólo tiene que tranquilizarse la mente. Esta es la realización de la vida.
P.: ¿Cómo puede tranquilizarse la mente?
R.: Sólo por el Sankhya, Sankhya es el proceso de inquisición unido al conocimiento. Los sabios realizados declaran que la mente tiene su raíz en el hecho de no inquirir y que perece por una inquisición correcta...
...Consiste en sravana, manana, nidhidhyasana y samadhi, es decir: escuchar, razonar, meditar, y paz bienaventurada, como se menciona en las escrituras. Sólo esto puede hacer que la mente se calme totalmente.
- Fragmentos traducidos del inglés por Manuel Algora Corbi
domingo, 20 de diciembre de 2015
La práctica del Zen
MAS ALLÁ DEL ESPEJO
El mondo siguiente tuvo lugar entre Kyosei y el maestro Reiun.
Kyosei preguntó a Reiun:
-¿Cuándo aparece el momento de la pureza absoluta?
Reiun dijo:
- El momento no tiene tiempo. Su esencia es permanente y vacía. Es el Ku eterno, la Gran Nada que se vierte en el Todo, y lo colma todo.
El Hokyo Zan Mai (1) habla de ello como la sustancia verdaderamente permanente que se derrama de una manera continua en la corriente.
Kyosei preguntó aún:
- ¿Puede usted encontrar un método para hacer que la realización avance?
Reiun respondió:
- ¡Por favor! Rompa el espejo, entonces le será posible mirar en usted mismo.
A partir de esta historia, el maestro Daichi escribió esta frase:
"Deformando el espejo y forjando la imagen" y compuso un poema.
(1) Texto sagrado Zen.
FORJAR LA IMAGEN
Debemos conocer también el mondo que tuvo lugar entre Nangaku y el monje Seigen con respecto a esta frase:
"Deformando el espejo y forjando la imagen"
Seigen y Nangaku fueron dos grandes discípulos del maestro Eno, el sexto patriarca. Un día, Seigen preguntó a Nangaku:
- ¿Qué significa forjar una imagen...? ¿Dónde desaparece la luz?
Esto plantea el delicado problema de la conciencia durante zazen.
El maestro Nangaku respondió:
- Es lo mismo que su vida. Ahora, en su postura ¿Qué queda de su infancia?
El monje dijo:
- Aunque el espejo no devolviera la imagen no podría engañar a nadie.
SIN META NI ESPÍRITU DE PROVECHO
El maestro Nansen preguntó a su discípulo Obaku:
-Cuando nuestra práctica de zazen y nuestra sabiduría se equilibran podemos obtener el satori o ver la naturaleza de Buda, alcanzar Ku. ¿Qué significa esto?
La respuesta de Obaku es Mushotoku:
-No quiero depender de nada sea lo que sea
Esto significa que él no depende ni siquiera de zazen ni de la sabiduría. No desea obtener el satori, ni siquiera por zazen, ni por la inteligencia ni por la sabiduría.
Entonces Nansen dijo:
-No debe usted depender ni siquiera de la no-dependencia.
- Recopilación realizada por el gran Maestro Taisen Deshimaru.
miércoles, 9 de diciembre de 2015
El proceso de la meditación - fragmentos -
La meditación consiste en vaciar la mente de todas las cosas que ha acumulado. Si usted hace eso -tal vez no lo haga, pero no importa, sólo escuche esto-, descubrirá que en la mente existe un espacio extraordinario, y ese espacio es libertad. De modo que usted necesita libertad desde el principio mismo y no limitarse a esperar, confiando en obtenerla al final. Debe encontrar el significado de la libertad en el trabajo, en sus relaciones, en todo cuanto hace. Entonces descubrirá que la meditación es creación.
Creación es una palabra que utilizamos muy fácilmente y sin mucha reflexión. Un pintor pone unos cuantos colores sobre una tela y se estimula tremendamente. Es su realización, el medio a través del cual se expresa; es su mercado en donde puede obtener reputación y dinero, ¡y a eso lo llama "creación"! Cada escritor "crea", y hay escuelas de escritura "creativa"; pero nada de eso tiene que ver con la creación. Todo es la respuesta condicionada de una mente que vive en una determinada sociedad.
La creación de la que estoy hablando es de algo absolutamente diferente. Comprende una mente que se encuentra en un estado de creación. Puede o no expresar ese estado. La expresión de ese estado tiene muy poco valor. Ese estado de creación no tiene una causa, por lo tanto, una mente en ese estado está viviendo y muriendo, amando y siendo. La totalidad de ello es meditación.
Si usted ha seguido investigando qué es la meditación, y ha comprendido todo el proceso del pensar, hallará que la mente está totalmente silenciosa. En ese silencio total de la mente, no hallará un observador, y por lo tanto, no hay experimentador alguno, no hay una entidad que acumule experiencia, lo cual es una actividad que pertenece a una mente egoísta. No diga: "Esto es samadhi"; porque para usted no tiene sentido, ya que simplemente lo ha leído en algún libro y no lo ha descubierto por sí mismo. Hay una gran diferencia entre la palabra y la cosa. La palabra no es la cosa, la palabra puerta no es la puerta.
Así pues, meditar es purificar la mente de su actividad egocéntrica. Si usted ha llegado hasta aquí en la meditación, hallará que hay silencio, un vacío total. La mente no está contaminada por la sociedad, ya no esta ligada a ninguna influencia ni a la presión de deseo alguno. Está completamente sola, y, al estar sola, nada la agita, es inocente. En consecuencia, existe la posibilidad de que se manifieste aquello que es intemporal, eterno.
Todo este proceso es meditación.
Jiddu Krishnamurti
Creación es una palabra que utilizamos muy fácilmente y sin mucha reflexión. Un pintor pone unos cuantos colores sobre una tela y se estimula tremendamente. Es su realización, el medio a través del cual se expresa; es su mercado en donde puede obtener reputación y dinero, ¡y a eso lo llama "creación"! Cada escritor "crea", y hay escuelas de escritura "creativa"; pero nada de eso tiene que ver con la creación. Todo es la respuesta condicionada de una mente que vive en una determinada sociedad.
La creación de la que estoy hablando es de algo absolutamente diferente. Comprende una mente que se encuentra en un estado de creación. Puede o no expresar ese estado. La expresión de ese estado tiene muy poco valor. Ese estado de creación no tiene una causa, por lo tanto, una mente en ese estado está viviendo y muriendo, amando y siendo. La totalidad de ello es meditación.
Si usted ha seguido investigando qué es la meditación, y ha comprendido todo el proceso del pensar, hallará que la mente está totalmente silenciosa. En ese silencio total de la mente, no hallará un observador, y por lo tanto, no hay experimentador alguno, no hay una entidad que acumule experiencia, lo cual es una actividad que pertenece a una mente egoísta. No diga: "Esto es samadhi"; porque para usted no tiene sentido, ya que simplemente lo ha leído en algún libro y no lo ha descubierto por sí mismo. Hay una gran diferencia entre la palabra y la cosa. La palabra no es la cosa, la palabra puerta no es la puerta.
Así pues, meditar es purificar la mente de su actividad egocéntrica. Si usted ha llegado hasta aquí en la meditación, hallará que hay silencio, un vacío total. La mente no está contaminada por la sociedad, ya no esta ligada a ninguna influencia ni a la presión de deseo alguno. Está completamente sola, y, al estar sola, nada la agita, es inocente. En consecuencia, existe la posibilidad de que se manifieste aquello que es intemporal, eterno.
Todo este proceso es meditación.
Jiddu Krishnamurti
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