miércoles, 6 de febrero de 2013

Cuatro cosas que no vuelven

La palabra escuchada,
La flecha disparada,
La experiencia dada,
y La oportunidad desperdiciada.

lunes, 4 de febrero de 2013

El explorador

¡Oh viajero! Estás solo...
¿Cómo podrás ver lo Desconocido dentro de ti?
Durante la noche seguiste el sendero
Nunca antes hollado;
Viste la señal en el cielo
Y sigues solo; Subiste a la alta cima
Desde donde la estrella del alba
Inicia su viaje de luz.

Cuando al calor de abril nace la cascada,
Esta tiene una visión de su lejano futuro
¡Indescriptible en su belleza!
"¡Existo! ¡Existo!" Brota este estribillo,
Y al oír esta llamada
Las aguas se precipitan hacia lo Desconocido.
Del mismo modo, un mensaje inefable resuena dentro de ti,
Y en cada aliento resuena la gran afirmación:
""Existo! ¡Existo!"

Grandes rocas cierran el paso
Despidiendo el eco del aviso:
!¡No! ¡No! ¡No!
Olas resuenan contra la naturaleza inerte,
La duda alza su dedo
¡Y el cobarde tiembla!
La mente perezosa conjura el miedo,
Y buscando salvación corre hacia la muerte.
En el estrecho sendero de la Nueva Vida,
Eres explorador, ignorando todo límite,
Conquistando lo intransitable.
A cada paso resuena la gran afirmación:

"¡Existo! ¡Existo!"

de: Rabindra Nath Tagore



Oración lírica

Vuestros corazones todavía están adormecidos y vuestros ojos dominados por el sueño.
¿No habéis escuchado la palabra eterna que dice que la flor se halla reinando con esplendor entre las espinas? Despertad. No dejéis que el tiempo pase en vano.


Al final de un camino pedregoso, en un campo virgen y silente, mi amigo se sienta solitario. No le hagáis esperar. ¿Despertad! ¡Id a él! Aun cuando el cielo palpite y tiemble con el calor del sol del medio día, aun cuando la quemante arena extienda su manto de aridez y sequedad.
¿Es que no hay júbilo en lo profundo de vuestros corazones? ¿En cada caída vuestra no vibrará la música suave y doliente del arpa de oro del silencio?

Rabindra Nath Tagore.

Traducción del original bengalí al inglés por el autor. Versión del inglés al castellano por Abel Alarcón.

domingo, 3 de febrero de 2013

LA GUERRA SANTA - tercera face -

Ahora saben que quiero  hablar de la guerra santa. Y aquel que se haya declarado esa guerra, está  en paz con sus semejantes, y aunque esté en el campo de la más violenta de las batallas, en el fondo del fondo de sí mismo reina una paz más activa que todas las guerras. Y cuanto más reina la paz en el fondo del fondo, en el silencio y la soledad central, con mayor rabia se abate la guerra contra el tumulto de las mentiras y la gran ilusión.
Y en ese enorme silencio envuelto en gritos de guerra, escondido desde afuera por el huyente espejismo del tiempo, el eterno  vencedor escucha las voces de otros silencios. Solo, después de haber roto la ilusión de no estar solo, solo, ya no está solo para estar solo. Estoy separado de él por los ejércitos de fantasmas que quiero aniquilar. ¡Que pueda yo un día instalarme en esa ciudadela! Y sobre las murallas, ¡que sea destrozado hasta el hueso, para que el tumulto no llegue a la cámara real!
"¿Mataré?", pregunta Arjuna, el guerrero. "¿Pagaré el tributo a César?, pregunta otro. Mata, se le responde, si eres asesino. No tienes elección. Pero si tus manos se enrojecen con la sangre de los enemigos, no dejes que una sola gota salpique la cámara real, donde espera el vencedor inmóvil.
Paga, se le responde, pero no dejes que César mire ni siquiera una vez el tesoro real.
Y yo, que en el mundo de César no tengo otra moneda que las palabras, ¿hablaré?
Hablaré para llamarme a la guerra santa. Hablaré para denunciar a los traidores que he alimentado. Hablaré para que mis palabras avergüencen a mis acciones, hasta el día en que una paz acorazada de truenos reine en la cámara del eterno vencedor.
Y porque he empleado la palabra guerra, y porque esa palabra guerra hoy no es más que un simple ruido que la gente instruida hace con sus bocas; porque ahora es una palabra seria y llena de sentido, se sabrá que hablo seriamente y que no son vanos ruidos que hago con mi boca.

René Daumal