lunes, 5 de diciembre de 2011

Lo único que le interesa al Buda, es despertarnos

Se dice que un maestro budista iluminado estaba sentado una tarde a la orilla de un río, disfrutando del sonido del agua, del sonido del viento que pasaba a través de las hojas. Se le acercó un hombre y le preguntó:
 -¿Puedes decirme en una sola palabra la esencia de tu religión?
El maestro permaneció callado, en silencio absoluto, como si no hubiera oído la pregunta. El hombre insistió:
 -¿Estás sordo o qué?
El maestro dijo:
 -He oído tu pregunta y la he respondido. El silencio es la respuesta. He permanecido en silencio. Esa pausa, ese intervalo, era mi respuesta.
El hombre dijo:
 -No puedo entender una respuesta tan misteriosa. ¿No puedes ser un poco más claro?
Entonces el maestro escribió en la arena con el dedo la palabra "meditación" en letras pequeñas.
 -Eso puedo leerlo -dijo el hombre-. Esto es algo mejor que lo del principio. Al menos tengo una palabra sobre la que reflexionar. Pero, ¿no puedes decirlo un poco más claro?
El maestro volvió a escribir "MEDITACIÓN", pero esta véz en letras más grandes. El hombre se sentía un poco incómodo, desconcertado, ofendido, irritado.
 -¿Otra vez escribes "meditación"? ¿No puedes decírmelo más claro?
Y el maestro escribió en letras mayúsculas muy grandes "MEDITACIÓN".
 -Me parece que estás loco -dijo el hombre.
 -Ya he descendido mucho -dijo el maestro-. La primera respuesta era la respuesta correcta, la segunda no era tan correcta, la tercera estaba aún más equivocada, la cuarta era ya muy incorrecta...porque cuando escribes "MEDITACIÓN", en letras mayúsculas, creas con ello un dios.
Por eso la palabra Dios se escribe con D mayúscula. Cada vez que quieres que algo sea supremo, definitivo, lo escribes con mayúscula.
 -Ya he cometido un pecado- dijo el maestro. Borró todas las palabras que había escrito y dijo-: Por favor, escucha mi primera respuesta. Solo con ella te he dicho la verdad.

El silencio es el espacio en el que uno despierta, y la mente ruidosa es el espacio en el que uno permanece dormido. Si tu mente continúa parloteando, estás dormido. Si te sientas en silencio, si la mente desaparece y puedes oír el canto de los pájaros y no hay mente en tu interior, un silencio...este silbido del pájaro, este gorjeo, y ninguna mente funcionando dentro de tu cabeza, silencio total...entonces la conciencia aflora en ti. No viene de fuera, surge dentro de ti, crece en ti. Por lo demás, recuerda: estás dormido.

Bhagwan Shree Rajneesh