martes, 3 de diciembre de 2013

Sobre la oración y su importancia en el vida cotidiana

¿Por qué oras? ¿Y que es la oración? Las oraciónes son en su mayoría, súplicas, una manera de pedir. Nos entregamos a esta clase de oración cuando sufrimos. Cuando nos sentimos completamente solos, cuando estamos deprimidos y pesarosos, pedimos a Dios que nos ayude; por lo tanto, lo que ustedes llaman oración es una súplica. La forma de la oración puede variar, pero la finalidad que hay detrás es generalmente la misma. La oración, para la mayoría de la gente, es una súplica, un rogar, un pedir. ¿Es eso lo que tú haces? ¿Por qué oras? ¿Por más conocimiento, por más paz? ¿Oras porque el mundo pueda estar libre de dolor? ¿Existe alguna otra clase de oración? Existe la oración que no es en realidad una oración, sino una expresión de buena voluntad, una expresión de amor, una expresión de ideas. ¿Qué es lo que haces tú?
Cuando oras, generalmente, le estás pidiendo a Dios o a algún santo, que llene tu escudilla vacía, ¿no es así? No estás satisfecho con lo que ocurre, con las cosas como se dan, sino que quieres tu escudilla llena de acuerdo con tus deseos.
De modo que la oración de ustedes es meramente un pedido, una exigencia de que deben ser satisfechos; por lo tanto, no es oración en absoluto. Le dicen a Dios: "Estoy sufriendo, por favor, gratifícame; por favor, devuélveme a mi hermano, a mi hijo. Por favor, hazme rico". Están perpetuando sus propios requerimientos y eso, obviamente, no es orar.


 
Lo legítimo es que se comprendan a sí mismos, que vean por qué están pidiendo perpetuamente algo, por qué existe en ustedes esta exigencia, este impulso de implorar. Cuanto más se conozcan a sí mismos mediante la percepción alerta de lo que estan pensando, de lo que están sintiendo, tanto más descubrirán la verdad de lo que es: esta verdad es la que les ayudará a ser libres.
 
 
Fragmento del libro "El arte de vivir" de Krishnamurti