lunes, 11 de marzo de 2013

¿QUIEN SOY YO?

por Daehaeng Kun Sunim

En primer lugar, uno debe conocerse bien a sí mismo. ¿Quién soy yo?, ¿qué soy yo?, éstas preguntas son muy importantes. Y aunque se pueda pensar que uno es simplemente uno y qué otra cosa podría ser..., no se trata de una cuestión tan simple. ¿Dé dónde vengo yo? Si respondiera que uno proviene de sus padres, eso significaría que se formó de la combinación del espermatozoide del padre junto con el ovocito de la madre, ¿pero soy sólo una mera combinación material (biológica)? No, no es así. Existe un verdadero yo que no es una combinación material. Entonces, ¿de dónde viene ese verdadero yo? Ésa es una cuestión fundamental que debemos resolver.
El mundo sucedió luego del nacimiento de uno. Este mundo surgió a partir de uno mismo, la familia surgió a partir de uno mismo, el otro surgió desde sí mismo y con el nacimiento de uno, todo este mundo, todo el universo sobrevino. Dejando de lado al yo, ¿a qué podrá llamar mundo, verdad y enseñanza? Por ello, uno debe conocer al verdadero aspecto de sí mismo, a la genuina raíz y semilla de sí mismo.
¿Qué es aquello que, de acuerdo a la situación y a la persona, ve, escucha, se sienta, se levanta, habla y responde clara y perfectamente en cualquier momento y en cualquier lugar?

Se dice que conocer la raíz del ser humano es difícil porque no posee forma. No obstante, aunque la raíz de un árbol no esté a la vista, nadie niega la existencia de la raíz. Pueden ustedes afirmar que su raíz, que su origen no existe, ¿solamente porque éste no es visible? Un arquitecto puede construir una casa de la forma que quiera, pero los seres humanos no pueden hacerlo así. No pueden determinar la clase de niño al que quieran tener. Fueren los padre que fueren, no pueden tener hijos de la misma forma que un arquitecto construye una casa.
Entonces, ¿Quién me diseñó? ¿Quién soy yo realmente? Nosotros no debemos dejar de conocer el secreto de la vida que surge en estas preguntas.